Para mi, hay unos ciertos instantes a lo largo de un año que sin duda son los que mas me gustan.Para mi son casi mágicos, unicos. Aproximadamente de tres a cuatro de las tardes despejadas de invierno, cuando todo parece calmarse un poco, como si la vida se estuviese echando una ligera siesta y la luz se convierte en brillante , serena pero fugaz, ya que la rapidez de la oscuridad ya la esta amenazando..
En esos momentos , pocos, invariablemente viajo a mi barrio, a mi calle, cuando en las vacaciones de navidad me bajaba a jugar al futbol con mi amigo de siempre ( ese que cuando lea esto dirá que vaya cursilada!!! ) y cuando sentia que todo estaba en su sitio, donde tenia que estar ; tu padre en el sillon durmiendo, tur hemanos cerca y tu madre haciendo sus mil y una labores en tu casa calentita que olia a eso: a casa calentita. Y te sabias seguro y protegido… Y además no habia que hacer deberes!!!!
Algo tendrá esos momentos, esas luz, que me hace sentir un pinchazo de nostalgia y al tiempo me emociona, me llena de una serena energía que me reconforta tranquilamente.
¿Y que tiene que ver todo esto con NY?
Tan solo que hace unos dias ,en un paseo por la novena avenida, me volví a sorprender por esa sensación y me di cuenta de que aunque te vayas al fin del mundo hay cosas que no van a cambiar. Y a mi me va a seguir maravillando la luz de las tres de la despejadas tardes de invierno.
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