Pasados los días, cuando has dejado de mirar los edificios, los escaparates de las mil y una tiendas y las pantallas de publicidad, empiezas a fijarte con detenimiento en las personas que se cruzan en tu camino.
Decir que en mes y medio ya conozco la realidad neoyorquina seria absurdo y una tremenda exageración, tan solo si acaso he raspado la superficie , pero no puedo de dejar de darme cuenta que los rostros de los habitantes de esta tan idealizada ciudad son , en gran cantidad, de piedra, feos de miradas duras. Gente, en mi opinión, que no come sino se alimenta, no se viste sino se cubre, y no vive sino sobrevive en una ciudad que les exige enormemente.
Justo lo contrario de la edulcorara y pija imagen que , por ejemplo, la serie “Sexo en NY” nos quiere hacer ver.
E imitando a Carrie ,la protagonista que siempre se pregunta cosas, yo ahora hago lo propio y me pregunto:
¿Qué ofrece entonces este lugar para que tanta gente aspire a pasar una época de su vida aquí? ¿Quizás sea la ilusión de una oportunidad, de mejorar en tu carrera?, ¿De que aquí se acelere el proceso de lograr tu sueño y que se te valore por lo que sabes hacer?. ¿La energía? …Ese, creo, es el brillo de NY
Si no es eso, la verdad, no lo entiendo.
PD. Tengo una pregunta que hacer al aire americano. A ver, si yo entro en un restaurante y en la carta me dice que una ensalada vale 10 dólares y luego en la cuenta me incrementan un 10% por tasas… y a eso hay que incrementarle ooootro 17,5% por el servicio. ¿No seria mas fácil directamente poner el precio final y punto pelota? A veces estos americanos hacen cosas muy raras, esto tampoco lo entiendo.
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