Ayer sábado nevó de nuevo. Eso no es una gran noticia , lo hace cada os o tres días aunque es la segunda vez en el invierno que cuajo vistiéndolo todo de blanco. Pero a diferencia de la ultima vez que fue un temporal violento , ayer los copos caían como perezosos, dejándote una curiosa sensación de relax tratándose de esta ciudad donde eso parece no ocurrir nunca. A eso se le juntó que era fin de semana, que hay infinitamente menor turistas, menos coches, las tiendas no hervían por las compras navideñas. Casi parecía que te quería convencer que ella también podía ser amable cuando la dejaban.
En Madison Park, a las cuatro, mientras anochecía , las farolas ya estaban iluminando el paisaje de postal yo diría que por un momento me convenció.
Luego para seguir dando su mejor lao, llegas a Unión Square y te tomas de un puesto callejero una sidra caliente que te reconforta el cuerpo y por eso mismo te alegra el alma ( Que ricooooooo!!!!) y para rematar entras en una enorme librería y allí sentado descubres que puedes leer y ojear los libros ( en mi caso de fotografía, por supuesto ) que quieras el tiempo que quieras, que los puedes abrir de su envoltorio plástico, que los puedes comprar o no pero su contenido es tuyo independientemente de si te lo llevas a casa. Ese espíritu de que el arte y la cultura es universal, para disfrutarlo tengas el dinero que tengas es emocionante, a mi por lo menos un libro excepcional de Peter Lindbergh me emocionó casi hasta la congoja. Entre esos pasillos repletos de libros de primera calidad a mi disposición casi flotaba, fue algo mágico.
Pero NY no seria NY sin su dosis de de excentricismo y a la salida de la librería te encuentras una reunión de diversa gente reunida debajo de la nevada con la unica característica común de que van en ropa interior!, que se paseaban asi, que cogian o iban en metro bien abrigaditos por arriba pero enseñando su lencería fina ( bueno eso es mucho decir ).
Un gran día el de ayer.
P.D. Que bien sienta el reirse!. Escribiendo mis dos ultimas entradas me reí hasta las lagrimas de mis propias bromas y estupideces,Y es como si te dieran un chute de Prozac y Ginseng con sabor a chocolate. Cada vez que veo la foto de la pareja china no puedo evitar sonreir.
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