
Miércoles de enero, el agua que cae ensucia la nieve que dejo la noche. El color gris lo impregna todo con un áspero manto, en Harlem hoy no hay posible encanto, ni sabor, ni nada.Hoy sus calles y sus gentes son la explosión de lo feo.
Al fondo la siempre incesante verbena de sirenas que te hace dudar si realmente habrá fuegos que apagar o ancianitas que atender o es solo por marcar el estilo de urgencia que parece tener la obligación de respirarse siempre.
El vagón mas apagado que nunca; las miradas perdidas, varios duermen y nadie, absolutamente nadie habla. Parece que son reses hacáa sus mataderos particulares. Tu callas igualmente mas bien por pudor, cualquier palabra resonaría a la altura del estruendo de la maquina.
Andar es una operación de riesgo, cada esquina es una trampa de agua y nieve y en cada salto se te cruza el miedo de la cadera dislocada. Y las sirenas que continúan, esta vez a tu lado ¿Iran a algún sitio?
Por fin un buen café, ha sido necesario elegir estacion de metro a propósito y pelearse con varias calles y una avenida, pero merece la pena; el aroma te abraza y el sabor te reconforta.
Este ha sido hoy mi mañana en NY…
… Ya. ¿y que tiene que ver esto con el titulo y con la foto? Nada ,absolutamente nada … pero… ¿a que lo habéis empezado a leer con mas atención de lo normal ehhhh???
…. cochinetes!!!!
chacho, cada vez escribes mejor!!
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